sería diferente

Pensé: podrías follarme y lo pasaríamos muy bien, pero tampoco te lo dije porque en el fondo no quería complicarme la vida. Ahora me arrepiento, claro, porque sería diferente. Diferente como se queda el campo tras la primavera o de la misma forma en que la catástrofe es capaz de arrasar tierras o cómo el fuego devasta pero llena de vida la ceniza, no sé, feo y violento y vivo, aunque parezca muerto. Un avión desaparece en el agua, una chica muere perdida en el no saber quién es y alguien habla de cuentas y de que podremos comer en el año que entra, que seguirá habiendo lágrimas -siempre las hay- pero que a lo mejor son unas pocas menos. 
Debí pedirte que me follaras, la verdad, porque ese es muy mi estilo. Descuidado, como tú, como si no importara nada y no te fijaras en los ojos que te miran. Tenemos mucho en común. La desidia por todo lo que no sea vivir y no vaya al son de canciones viejas de la Fuga. En serio, debí habértelo pedido, sonriendo. Debía haber algún sitio en la faz de la tierra para nosotros. Los nada, los nadie, al otro lado del océano. Me repito: qué maravillosa catástrofe podríamos haber sido tú y yo y ojalá nos hubiéramos portado un poco bien con las manos. 
En serio, me tenías que haber follado, aunque no me gusta no ser partícipe de mi misma. Pero imagino que sigo temiendo un poco al abandono que me acompaña desde la cuna. A saber. ¿Qué hay más hermoso, al fin y al cabo, que tú y yo entendiéndonos?¿Qué alimenta más la espera que un quizás, que un a saber? Lo bello de no saber si pensarte o no pensarte. 
En cuatro actos, tres orgasmos y alguna promesa que no íbamos a cumplir, porque en la cama se prometen cosas por cortesía -una manía aberrante del ser humano. Lo que fuimos -por un rato- lo que podemos ser, lo que vendrá o lo que no, en este momento no importa. Tampoco importó entonces y tampoco importará mañana; solo trato de serme honesta. 
Solo tendríamos valor tú y yo corriéndonos como locos en medio de todo este pensamiento tan ortodoxo que se nos da tan terriblemente mal; no quieras engañarme. A los de mi especie los huelo a kilómetros.